El laberinto (en forma simbólica) y la meditación (en forma de experiencia) nos demuestran más tarde que estábamos equivocados. El laberinto nos zarandea de un lado a otro, y la meditación nos cuestiona: ¿cómo es posible que tenga tan poco control sobre mis emociones y sobre mis pensamientos? Meditación Síntesis. Julián Peragón. Ed. Acanto
Empezaba el otoño aunque todavía el verano resistía con sus calores. San Sebastián era una bonita estampa desde el Monte Ulía momento ideal para tomar una taza de té. Carlos sacó unas tazas blancas que le regaló hace mucho tiempo un maestro zen. Los garabatos escritos eran, lo imaginábamos, grafía japonesa que corría dulcemente de...
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