Introducción al simbolismo. Breve historia del Tarot. Columnas y septenarios, la estructura interna del camino del Tarot.
El arcano sin número. El Loco, el caminante que se vuelve un buscador. Inicio del Mago y explicación breve sobre el sentido de la tirada como resolución de conflictos.
El arcano 1. Repaso de lo dicho y segunda parte de El Mago. La construcción de una personalidad y el atrevimiento de soñar.
El arcano 2. La Papisa o Sacerdotisa. La invitación a descubrir nuestra interioridad y leer en el corazón.
El arcano 3. El fruto amoroso del Mago y la Papisa. El arquetipo de la Madre y de la Madre Naturaleza.
El arcano 4. El emperador es el paso del mito al logos. La fuerza de la razón para construir conjuntamente y el desarrollo de la inteligencia y de la estrategia, astucia. La ley de padre, la conciencia de los límites.
El arcano 5. El Papa es el pontífice, el que construye puentes de sentido para transitar a una comprensión mayor de uno mismo. Y nos coloca en la posición de aprendices.
El arcano 6. El enamorado que está en conflicto entre lo seguro y el riesgo, entre lo conveniente y el amor, hasta que la flecha de Cupido le da en el corazón que le impele a moverse hacia delante.
El arcano 7. El Carro es símbolo de triunfo. Al final del primer septenario. Ha ido del Yo deseo del Mago al Yo puedo. Tiene la capacidad de movilidad, de total libertad, asumiendo el poder que puede volverse contra sí mismo.
El arcano 8. La Justicia es el primer arcano del segundo septenario y mira de frente haciéndonos cuestionar si realmente las victorias han sido tales. Hay que pesar en la balanza y cortar lo que ya es caduco.
Arcano 9. El ermitaño camina hacia la izquierda, al contrario del Loco, vuelve sobre sus pasos, le interesa no lo vivido sino el sentido profundo que tiene. Se protege de un manto de discreción y enciendo una lámpara para darse cuenta, para poder discernir la realidad.
Arcano 10. La Rueda de la Fortuna que nos recuerda nuestras identificaciones con las circunstancias y que nos invita a ir al centro para observar mejor la vida que vamos destilando.
Arcano 11. La Fuerza que no es la fuerza bruta sino la fuerza interior que permite sublimar los instintos y lograr que el león empiece a hablar.
Arcano 12. El colgado que tiene los pies en las alturas enraizándose en el cielo espiritual y haciendo el sacrificio necesario para renacer al espíritu.
Arcano 13, sin nombre. La muerte que no puede definirse. Una transformación radical que te deja en el esqueleto, en lo esencial.
Arcano 14. El final del segundo ciclo, en encuentro con el ángel, el descubrimiento de la quintaesencia que es el corazón para hacer la alquimia de armonizar los opuestos.
Arcano 15, el diablo que nos muestra nuestras dependencias y la necesidad de darnos la vuelta y reconocer la sombra que proyectamos.
Arcano 16, es la Torre, la Maison de Dieu, la torre que cae por el rayo intuitivo y que nos hace despertar.
Arcano 17, es la Estrella, el descubrimiento del alma a través de una mujer desnuda, arrodillada y vertiendo de dos jarros en la tierra y el río.
Arcano 18 es la Luna, donde aparece un eclipse como símbolo de la crisis y la desesperanza que posibilitará una profunda purificación y un contacto con la parte más instintiva.
Arcano 19, El Sol nos habla del centro profundo. Al igual que el sol es el centro del sistema planetario, el corazón es el centro de nuestro mundo interior. Los niños se abrazan disolviendo la dualidad en una actitud de permanente curiosidad.
En el arcano 20, hay un renacimiento, un nuevo ser ya purificado renace en contacto con lo más alto donde suena la trompeta del juicio final que es un responsabilizarse por nuestros actos y el darse cuenta que respondíamos a un llamado interno.
El arcano 21 es el fruto de un camino pero, a la vez, la semilla de un nuevo ciclo. Integrando los 4 elementos de la vida y armonizando lo masculino y lo femenino, en un baile creativo al responder a lo que reclama la existencia.
El Loco que empezó el camino, con ansias, pasión pero también con precipitación, el loco que partía de su inconsciencia ahora ya se ha vuelto sabio y sabe que la vida es un andar de paso sin apego enraizándose en cada momento y en cada lugar.