Reflexión
Necesidad de hacer un síntesis

Somos conscientes que la Tradición se supera a sí misma no en la fijación de un conocimiento dado, establecido en la antigüedad, sino en la actualización de lo esencial de ese conocimiento a los nuevos tiempos de acorde a las necesidades reales y encontrando la forma y el lenguaje adecuados para facilitar el aprendizaje

Sin perder la esencia
Los objetivos que nos planteamos son los mismos aunque expresados de diferentes maneras a las que no tenía acostumbrados la tradición, en esencia el desarrollo de nuestros potenciales como seres humanos, el reconocimiento de nuestra naturaleza y la expresión gozosa de “Eso” que realmente somos. Sin embargo, el punto de partida no siempre tiene que ser el mismo pues cambian las épocas, los acentos culturales, las realidades sociales e individuales. Por poner un ejemplo, es casi seguro que el sedentarismo o la sobrealimentación propio de nuestra época, ciertamente en el primer mundo, no fuera un elemento de preocupación para la gran mayoría en otras épocas.

No obstante, sabemos que si no partimos de una profunda escucha no podemos avanzar con seguridad en nuestro camino, de la misma manera que si no sabemos dónde estamos no podremos orientarnos con ningún mapa en un territorio desconocido. Cuando se clarifican los puntos cardinales no nos queda otra que ponernos a caminar.

Necesidad de hacer una síntesis
Es cierto que hay un mercadillo Nueva Era, un materialismo espiritual que viene a darnos gato por liebre (no siempre intencionadamente). Más de 300 métodos o sistemas en el mercado de lo espiritual confirman una fragmentación del conocimiento, un refugio en lo propio. Cada sistema reclama lo auténtico y lo verdadero.
La superespecialización da respuesta a lo superficial pero añade un problema de otro orden, el de falta de perspectiva, la dimensión global o multidimensional.

Una síntesis no es meramente una idea abstracta e intelectual. La cultura y la misma vida funcionan en un permanente mestizaje con grandes dosis de creatividad. Por ejemplo, nosotros los mediterráneos somos el resultado de conquistas, invasiones y migraciones de multitud de pueblos y sin embargo hablamos de una entidad definida. Si miramos con lupa cualquier religión encontramos un conglomerado de influencias y aportaciones difíciles de distinguir. El mismo Zen, fue en principio el Dhyana hindú del incipiente budismo que al llegar a China, en mestizaje con el taoísmo se convirtió en Ch'an y al pasar a Japón cohabita con una cultura de samurais.

Con todo esto quiero decir que las síntesis son inevitables pero que no todas son posibles y fecundas pues es necesario que éstas sean adaptativas a las nuevas necesidades, a los nuevos tiempos. Es importante también ver qué ideología hay de fondo, qué filosofías, modos de ver las sustentan.



  Cerrar ventana [X]